
Machete parece un bombero sacado de otra época. De esas en las que la gente fumaba dentro de los camiones, arreglaba averías a martillazos y creaba los problemas primero, antes de resolverlos. No es tan fuerte como CrossFit ni imponente como Lecumberri. Lo suyo es otra cosa: resistencia pura. Como una herramienta vieja que sigue funcionando mejor que las nuevas.
Su aspecto ha dejado de importarle hace veinte años y la tiene la misma actitud del que espera que alguien intente tocarle los cojones en cualquier momento. Cuando habla, parece que discute incluso aunque esté de acuerdo contigo.
Para saber más de Machete
En su cabeza, su puesto todavía conserva cierta independencia. Como su pequeño reino de taifas. Sin embargo, debajo de toda aquella capa de gruñidos, insultos y mala hostia funcional, hay un tipo extraordinariamente leal. De los que nunca te dicen algo bonito a la cara, pero aparecen los primeros si todo se va al infierno. Su forma de cuidarte consiste básicamente en insultar, discutir y luego asegurarse de que no te falte de nada.