
Su verdadero nombre es desconocido. Ese apodo de “Robasardinas” se lo ganó por su habilidad para robar comida cuando lo capturaron siendo muy pequeño en alguna región conflictiva. Posiblemente en una zona fronteriza.
Fue convertido en niño soldado, entrenado para matar, y deshumanizado por años de abuso y adiestramiento.
Para saber más de Robasardinas
A pesar de su aspecto feroz y su mirada apagada, contra todo pronóstico conserva un resto de humanidad. Es un personaje trágico: un niño al que le robaron la infancia y que, aun así, en el momento decisivo, elige proteger arriesgando su propia vida.
Robasardinas representa el horror de los niños soldado y, al mismo tiempo, la chispa de redención y humanidad que aún puede sobrevivir, incluso en las peores circunstancias.